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Buenos resultados en la acogida del proyecto Euskal Ogia

euskal ogia

Con la idea de buscar una herramienta que pudiera poner en valor el trigo cultivado en Álava y el trabajo de los obradores tradicionales, hace unos meses se puso en marcha un proyecto liderado por la Federación Vasca de Panaderías, la Sociedad Cooperativa Garlan y HAZI Fundazioa y financiado por las ayudas de cooperación previstas en el Decreto 43/2017, de 14 de febrero (normativa marco del Programa de Desarrollo Rural de Euskadi 2015-2020). Así, el sector panadero y el agrario se unieron para poner en común sus necesidades, la producción sostenible de un trigo con cualidades harinopanaderas y la elaboración de un pan tradicional, a través de una prueba piloto para testar las posibilidades comerciales de "Euskal Ogia", un pan "elaborado con" Cereal Alavés y certificado con Eusko Label.

El objetivo principal del proyecto era conocer la respuesta de la persona consumidora ante la oferta de un pan diferenciado en origen y en calidad, y si su consumo sería suficiente para asegurar la viabilidad agraria y panadera. Del estudio de comercialización se extraen una serie de conclusiones y orientaciones, entre las que destaca la fidelización del casi 10% de las personas consumidoaras al nuevo producto a un precio que podría soportar la producción sostenible de trigo en Araba y la elaboración tradicional de este pan.

Antecedentes

En la última década, la industria panadera ha sufrido una gran transformación en la que el pan procedente de los obradores altamente industrializados ha desplazado al del obrador tradicional.

Los obradores vascos tradicionales, por lo general de origen familiar, que suministran diariamente el pan a despachos distribuidos en los barrios de ciudades y pueblos de Comunidad Autónoma de Euskadi, deben enfrentarse a la competencia de la gran distribución que se abastece de pan producido industrialmente. Las panaderías tradicionales se enfrentan a la ardua tarea de lidiar con las estrategias de la moderna distribución y mantener su competitividad, por lo que buscan la diferenciación de su producto como herramienta competitiva.

Hoy en día, el sector agricultor y el sector panadero, a pesar de la íntima relación que se presupone entre ambos por ser el primero el productor de la materia prima y el segundo el transformador, no realizan transacciones entre ellos ya que el trato lo realizan a través del sector de la molturación, es decir, de la industria harinera. Esta compra el trigo al agricultor o agricultora y la vende a las panaderías, sin conocer estas últimas, por lo general, la procedencia del trigo.

El proyecto, paso a paso

En Araba se cultivan 25.000 hectáreas de trigo, su destino es la alimentación animal como pienso y alimentación humana en forma de harina, pero ésta por sí sola no tiene las características fisicoquímicas necesarias para elaborar un buen pan. Para este proyecto se utilizó trigo cultivado en Valdegobia, al que se le añadió un máximo del 20% de trigo "de fuerza" para dotar a la harina de la extensibilidad y la elasticidad necesarias para conseguir un pan tradicional.

Los panaderos y panaderas realizaron pruebas para definir las características organolépticas y el proceso para elaborar un pan denominado Euskal Ogia; con masa madre obtenida en el obrador a partir de la propia harina, adaptando el amasado, con fermentación larga que supere las 10 horas y sin añadir aditivos.

Durante dos meses el pan Euskal Ogia se comercializó en los despachos establecidos, en tres formatos: barra, chapata y hogaza. Se presentó con unas vitolas para su identificación y se ofreció en unas bolsas de papel también identificadas. No se llevó a cabo ningún tipo de promoción para evitar el efecto novedad y no distorsionar los resultados del estudio. Únicamente se colocó un poster en el punto de venta y se dejaron a disposición de la clientela trípticos que describían las características del pan Euskal Ogia puesto a la venta.

Resultados

De las personas que se decantaron por consumir Euskal Ogia, el 72% tenía entre 40 y 60 años. Destacaban el hecho de que este producto les recordaba a un pan de antes, que aguantaba más que otros y que su calidad y sabor eran superiores. Los formatos propuestos no se desmarcaban significativamente entre la extensa oferta de panes especiales, aunque en algunos casos, resultaban pequeños para el consumo familiar. También hay que destacar que la tendencia actual de consumo hacia un pan más blando se contrapone al pan tradicional, pero de forma inesperada, la hogaza ha tenido una gran acogida.

La capacidad de trasmisión de las características de Euskal Ogia desde la persona panadera a la consumidora, ha sido también un factor decisivo para decantarse hacia su consumo.
Además de establecer las características del pan Euskal Ogia y realizar el estudio de mercado, en este proyecto se han trabajado también otros aspectos; se han evaluado las variedades de trigo disponibles, se ha desarrollado un modelo de aprovisionamiento entre el sector cerealista, el sector de molturación y los obradores, se valorado y establecido la trazabilidad de la materia prima así como el borrador para el marco regulatorio que ampararía un pan elaborado con trigo alavés (Normativa Producción Integrada del cereal, Reglamento Cereal Alavés con Eusko Label y Reglamento "Elaborado con Cereal Alavés con Eusko Label").

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